Un amarilis que ya ha florecido no tienes por qué tirarlo. Con los cuidados adecuados, el bulbo puede volver a acumular energía y florecer de nuevo tras un periodo de reposo. La clave es sencilla: deja que las hojas hagan su trabajo, dale al amarilis agua y abono durante la fase de crecimiento y después concede al bulbo un periodo de reposo fresco y oscuro. Así puedes guardar un bulbo de amarilis y volver a plantarlo en maceta la temporada siguiente.
¿Qué hacer con un amarilis que ya ha florecido?
Cuando las flores se hayan marchitado, corta el tallo floral a unos 10 cm por encima del bulbo. Usa para ello unas tijeras limpias y afiladas. Deja siempre las hojas verdes. A través de las hojas, el amarilis produce energía que después se almacena en el bulbo. El bulbo necesita esa reserva para poder formar más adelante un nuevo tallo floral.
Después de la floración, un amarilis suele lucir menos espectacular, pero es justo entonces cuando empieza la fase más importante para conservarlo. Por eso, no lo trates como un bulbo navideño que ya ha cumplido, sino como una planta de interior verde que necesita tiempo para recuperarse.
Para consejos prácticos de cuidados posteriores que puedes aplicar directamente al amarilis, consulta Cuidar los bulbos después de la floración.
Conservar el bulbo de amarilis en 4 pasos
1. Deja que las hojas sigan creciendo
Después de la floración, coloca el amarilis en un lugar luminoso de casa. Las hojas necesitan suficiente luz para recargar el bulbo. Evita ponerlo justo al lado de una fuente de calor, porque allí el sustrato se seca enseguida. Mientras las hojas estén verdes y firmes, déjalas enteras.
2. Riega y abona de vez en cuando
Riega el amarilis con regularidad, pero procura que el sustrato no permanezca mojado mucho tiempo. Deja que la capa superior de tierra se seque ligeramente antes de volver a regar. Una maceta con agujeros de drenaje ayuda a evacuar el exceso de agua y reduce el riesgo de que el bulbo se pudra.
Durante esta fase de crecimiento, abona de vez en cuando. Así favoreces la formación de nuevas reservas en el bulbo. Un bulbo fuerte y bien cuidado tiene más posibilidades de volver a dar flores en el siguiente ciclo de floración.
3. A partir de septiembre, empieza el periodo de reposo
Si quieres conservar un amarilis, deja de regarlo a partir de septiembre. Las hojas irán amarilleando y secándose poco a poco. Es una parte normal de la fase de reposo. En este periodo tampoco hace falta abonar.
Cuando las hojas se hayan secado, guarda el bulbo de amarilis en un lugar fresco y oscuro. Déjalo reposar allí de 8 a 10 semanas. Este periodo de reposo es importante: sin reposo, un amarilis suele echar hojas, pero las posibilidades de que vuelva a florecer son menores.
El amarilis no es resistente a las heladas; lee cómo proteger los bulbos durante los periodos de frío en Bulbos y heladas.
4. Vuelve a plantar el amarilis en maceta
Después del periodo de reposo, puedes volver a plantar el bulbo de amarilis en maceta. Usa sustrato nuevo y elige una maceta con agujeros en el fondo. Coloca el bulbo de modo que la parte superior quede a la vista. Después, riega con cuidado y pon la maceta en un lugar cálido y luminoso de casa. Encontrarás más consejos sobre el tamaño de la maceta, el drenaje y el sustrato en Bulbos en maceta.
A partir de ese momento empieza un nuevo ciclo de crecimiento. Mantén la tierra ligeramente húmeda, pero evita el encharcamiento. Con paciencia, puedes hacer que el amarilis vuelva a florecer.
¿Quieres más bulbos o variedades nuevas? Echa un vistazo a nuestros bulbos de amarilis.
Conservar un amarilis en cera
Conservar un amarilis en cera es más difícil que conservar un amarilis normal en maceta. Un bulbo encerado florece con la energía que ya contiene y a menudo no tiene acceso a agua ni a sustrato. Si quieres conservar un bulbo de amarilis en cera, retira la cera con cuidado cuando haya terminado la floración. Comprueba si todavía tiene raíces sanas y plántalo en un sustrato ligero con buen drenaje.
Las posibilidades de recuperación varían de un bulbo encerado a otro. Si el bulbo sigue firme y puede formar raíces, puedes cuidarlo con el mismo esquema: dejar crecer las hojas, regar y abonar, darle después un periodo de reposo y volver a plantarlo en maceta.
Errores frecuentes al guardar un amarilis
- Cortar las hojas justo después de la floración, con lo que el bulbo puede almacenar menos energía.
- Mantener el sustrato siempre mojado, lo que puede provocar podredumbre de raíces y del bulbo.
- Saltarse el periodo de reposo o regar el bulbo durante el reposo.
- Volver a plantar el bulbo tras el reposo en sustrato viejo y agotado.
- Colocar el amarilis, después de plantarlo, en un lugar oscuro o frío.
Preguntas frecuentes sobre cómo conservar el amarilis
¿Puede un amarilis florecer por segunda vez?
Sí, un amarilis puede volver a florecer si, tras la floración, el bulbo tiene tiempo suficiente para acumular energía. Para ello son importantes un buen crecimiento de las hojas, un riego moderado, el abono y un periodo de reposo de 8 a 10 semanas.
¿Cómo guardo un bulbo de amarilis hasta el año que viene?
Tras la floración, corta el tallo floral, pero deja las hojas. Riega y abona de vez en cuando mientras las hojas estén verdes. A partir de septiembre, deja de regar, deja que las hojas se sequen y guarda después el bulbo de 8 a 10 semanas en un lugar fresco y oscuro.
¿Qué hago con un bulbo de amarilis viejo?
Si el bulbo está firme y no tiene moho ni está blando, puedes conservarlo. Dale los cuidados adecuados después de la floración y respeta el periodo de reposo. Un bulbo blando, podrido o muy dañado es mejor no volver a plantarlo.
¿Tengo que trasplantar un amarilis que ya ha florecido?
No hace falta trasplantar el bulbo justo después de la floración. Lo mejor es trasplantarlo después del periodo de reposo, cuando quieras que el amarilis vuelva a florecer. Usa entonces sustrato nuevo y una maceta con buen drenaje.
